• En las mujeres las señales de un ataque al corazón pueden ser sutiles, extrañas y fáciles de ignorar.

Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en mujeres en todo el mundo. Sin embargo, existe un peligro silencioso: los síntomas del infarto femenino no siempre se parecen a los de los hombres. Mientras que en el imaginario colectivo un ataque al corazón se asocia con un dolor agudo en el pecho, en las mujeres las señales pueden ser sutiles, extrañas y fáciles de ignorar.

Según advierte la Asociación Americana del Corazón, esta diferencia en las manifestaciones clínicas provoca que muchas mujeres retrasen la búsqueda de ayuda médica, lo que agrava las consecuencias y aumenta el riesgo de mortalidad.

¿Por qué es más difícil detectar un infarto en las mujeres?

El diagnóstico temprano en la población femenina enfrenta barreras biológicas y sociales. En primer lugar, los síntomas suelen ser atípicos o menos evidentes. A diferencia del "clásico" dolor opresivo en el pecho, las mujeres pueden experimentar molestias que parecen no tener relación con el corazón.

Además, existe un sesgo importante: tanto las pacientes como algunos profesionales de la salud tienden a subestimar estas señales, atribuyéndolas al estrés, la ansiedad, la edad o incluso a problemas digestivos. Los factores hormonales y biológicos también juegan un papel crucial, alterando la forma en que la enfermedad cardiovascular se manifiesta, lo que contribuye significativamente al retraso en el tratamiento de emergencia.

¿Cuáles son los síntomas de infarto en las mujeres que debes conocer?

Es fundamental entender que una mujer puede estar sufriendo un infarto sin sentir el dolor torácico típico. De acuerdo con los especialistas, estas son las señales de alerta que deben motivar una revisión médica inmediata:

  • Dolor en zonas inusuales: Molestia o presión en la mandíbula, el cuello, los hombros o la parte alta de la espalda.
  • Dificultad para respirar: Sentir falta de aire súbita, incluso sin haber realizado esfuerzo físico.
  • Problemas digestivos: Náuseas, vómitos o dolor en la parte superior del abdomen (frecuentemente confundido con una indigestión persistente).
  • Fatiga extrema: Un cansancio inusual y abrumador que puede aparecer incluso días antes del evento cardíaco.
  • Sudoración inusual: Sudor frío o excesivo que surge sin una causa aparente (como el ejercicio o el calor).
  • Mareos: Sensación de aturdimiento, debilidad extrema o desmayo inminente.

Detectar estas señales a tiempo es la diferencia entre la vida y la muerte. Si notas una combinación de estos síntomas, especialmente si son nuevos o se intensifican, no los ignores ni los minimices.