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El Atlas Municipal de Riesgos de la ciudad de Toluca 2025-2027 registra 22 zonas de fracturamiento del suelo. Los fenómenos que provocan esta condición de riesgo se denominan Hundimientos y Asentamientos Diferenciales, los cuales se producen debido a varios factores, entre estos la sobreexplotación de los mantos acuíferos y el desmedido desarrollo urbano.
La extracción de sólidos, líquidos y gases del subsuelo provoca una paulatina deformación del terreno denominado Subsidencia, el cual, junto a los sismos, inestabilidad de laderas, derrumbes, hundimientos y agrietamientos del suelo son considerados fenómenos perturbadores de origen geológico, según el artículo 2, fracción XXIII, de la Ley General de Protección Civil.

La subsidencia es una amenaza global que afecta al 19% de la población mundial; más de 1,200 millones de personas en todo el planeta están expuestas en 21% de las principales ciudades, según los investigadores Dora Carreón Freyre y Enrique Cabral Cano, del Centro de Geociencias y del Instituto de Geofísica, ambos de la UNAM, respectivamente. “La subsidencia es un hundimiento del nivel del suelo. Pero la diferencia entre subsidencia y hundimiento es que este último puede ser muy local; por ejemplo, sumirse la esquina de una casa o un fragmento de un terreno, mientras que la subsidencia es regional, a gran escala, y puede afectar colonias y ciudades enteras”, refirió Freyre, en una entrevista publicada en la Gaceta UNAM, el 18 de enero de 2021.
Un acuífero es una formación geológica subterránea que tiene la capacidad de almacenar y transmitir agua. La extracción excesiva de esa agua propicia la disminución de la presión de poro en los materiales rocosos y sedimentos que los conforman. El agua subterránea genera presión y representa una carga extra en el suelo y disminuye la resistencia de los materiales pétreos haciéndolos más susceptibles a la fricción. Al desalojarse o filtrarse el agua subterránea, ésta deja huecos que irremediablemente deben llenarse, ya sea nuevamente con agua o con materiales que, al compactarse por su peso y su movimiento natural, ocupan dicho espacio. Esto provoca hundimientos.
“La subsidencia por extracción de agua subterránea es muy grave en naciones como la nuestra, en Irán y China, donde las concentraciones urbanas se incrementan cada vez más y estamos agotando de una manera dramática los acuíferos”, señaló Carreón, en la misma entrevista. En México, la subsidencia alcanza 30 centímetros al año en Ciudad de México (en zonas del Centro Histórico y de Iztapalapa) y afecta a muchas otras urbes como Toluca, en donde los procesos de fracturamiento están asociados a este fenómeno y la desregulación del uso de suelo. Aquí mas datos: https://www.landsubsidence-unesco.org/

Los procesos de fracturamiento más importantes en Toluca se presentan en las Delegaciones San Pablo Autopan, San Andrés Cuencoxtitlán y Santiago Miltepec, en la zona norte; en las Delegaciones San Pedro y Santa María Totoltepec en la zona noreste; en las Delegaciones La Maquinita, Centro Histórico, Colón, Universidad y Santa Ana Tlapaltitlán en la zona centro, estas últimas son las más delicadas debido a la densidad poblacional y la intensa actividad económica y social que ahí se desarrolla, por ende, representan un mayor nivel de exposición al riesgo de desastre.

Las acciones preventivas que la ciudadanía debe implementar cuando se encuentra cerca de una zona de fracturamiento son, principalmente, respetar los límites de restricción mínimos de 50 metros alrededor del proceso de fracturamiento; evitar cualquier actividad de construcción y edificación sobre la trayectoria de la línea de fracturamiento y dentro del límite de restricción; prohibir cualquier ampliación y/o modificación de las edificaciones existentes sobre la trayectoria de fracturamiento de suelo y/o dentro del límite de restricción; mantener el monitoreo constante por parte de la Unidad Municipal y estatal de Protección Civil y solicitar a estas el seguimiento y estudio constante de proceso de fracturamiento.
Para más información de las 22 zonas de fractura del suelo de Toluca se puede consultar el Atlas Municipal de Riesgos, de forma gratuita y muy sencilla. En nuestra siguiente entrega continuaremos con el tema. Esto es Protección Civil. ¡Feliz fin de semana!
https://www2.toluca.gob.mx/wp-content/uploads/2026/02/ATLAS-DE-RIESGO-DE-TOLUCA-2025-2027-1.pdf
Hugo Antonio Espinosa
Funcionario, Académico y Asesor en Gestión de Riesgos de Desastre
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La tarde del miércoles 24 de junio del actual, a las 16:04 hora local, se registraron dos fuertes terremotos consecutivos en el centro de Venezuela; uno de 7.2 y otro de 7.5 grados, con un minuto de diferencia entre ambos. La ciudad de San Felipe Yaracuy fue el epicentro de los dos eventos y el saldo al cierre de esta edición fue de más de 200 muertos, más de 1,500 lesionados y decenas de edificios colapsados.
El país fue declarado en Estado de Emergencia y fueron 7 las localidades más afectadas, entre éstas Caracas, San Felipe y La Guayra. El Comando Sur de Estados Unidos anunció que brindará apoyo en la zona afectada y más de 15 países –incluído México–, en menos de 24 horas, confirmaron el envío de equipos especializados en Búsqueda y Rescate, Sanidad y Asistencia Humanitaria al país sudamericano.

Venezuela no es un país con actividad sísmica destacada. En un siglo no había tenido un sismo de esta magnitud; razón por la cual se entiende que no cuenta con un sistema de alertamiento sísmico avanzado y diversificado como el de Chile o México. No obstante, a través de la red de telefonía celular y el sistema de alertas gratuito de Google, muchos venezolanos pudieron ser alertados con poco menos de 10 segundos previos al impacto del terremoto, lo cual seguramente salvó muchas vidas.
Un teléfono Android, cuenta con un sensor que tiene funciones de acelerómetro, el mismo que gira la pantalla cuando se coloca de lado el dispositivo, dada su sensibilidad tiene la capacidad de detectar las vibraciones de un temblor, percibe la onda sísmica P y envía una señal al servidor de Google; la acumulación de los miles de datos que se emiten simultáneamente activan la alarma por redundancia antes de la llegada de la onda sísmica S, la más destructiva, lo cual ofreció segundos vitales a la población venezolana para desalojar edificios. Dicho sistema se implementó desde 2021 en Caracas, es propiedad de Google y su operación no depende de ninguna entidad gubernamental.

Lo acontecido antier en Venezuela vuelve a colocar en la opinión pública mundial el concepto de vulnerabilidad social, cuya construcción está antecedida de procesos sociales que tienen que ver con los registros de bienestar asociados al nivel de desarrollo y enfoques económicos, probabilísticos, ambientales y socioculturales que crean condiciones de riesgo de desastre no identificadas y que salen a la luz cuando los resortes que sostienen un desastre se rompen y lo ponen ante nuestros ojos con crudeza, muerte y destrucción.
¿Cómo medimos entonces la vulnerabilidad social si no alcanzamos a ver las variables que participan de su construcción? Hay múltiples enfoques disciplinares y métodos, sin embargo, estos no siempre están al alcance de los tomadores de decisiones y menos de las políticas públicas que pueden incidir en su identificación y prevención. Estos métodos suelen no rebasar el ámbito académico y engrosan tesis de maestría y doctorado, desvinculadas de la acción gubernamental.
Para transformar la realidad de la prevención de desastres se requiere identificar con claridad las vulnerabilidades sociales y definir cuál es el objetivo de su medición (para qué); luego establecer las categorías deficitarias o comparativas según las características del lugar, los datos disponibles y los métodos de cálculo. Así se pueden definir índices de vulnerabilidad que pretendan distinguir y dimensionar condiciones de desventaja entre una ciudad y otra, por ejemplo.
El nivel de rezago social, la marginalidad y necesidades básicas insatisfechas (alimentación, vivienda, salud, seguridad, movilidad) son variables imprescindibles. Otros elementos pueden ser la susceptibilidad a daños, pérdidas e impactos (no sólo económicos), capacidades de respuesta y recursos de cada localidad (unidad de análisis). La condición geográfica de los medios afectables es otra categoría imprescindible (personas, viviendas e infraestructura), ya que la dimensión de exposición a peligros y la intensidad con la que estos se puede manifestar es otro factor.
Finalmente, lo cultural, económico y demográfico es también determinante, ya que refleja desventajas estructurales que acentúan la susceptibilidad del entorno y sintetizan la magnitud de las desventajas que subyacen y potencian las posibilidades de sufrir otros impactos negativos. Todos los datos, al procesarlos geo-estadísticamente y combinarlos con capas de información sobre peligros específicos, permite análisis de riesgos más claros y robustos para evitar los puntos ciegos que detonan los desastres. Esto es protección civil. ¡Feliz fin de semana!
Hugo Antonio Espinosa
Funcionario, Académico y Asesor en Gestión de Riesgos de Desastre
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