- Vivimos en "ecosistemas de desinformación" donde la rapidez le gana a la veracidad.
En la era del acceso total, la desinformación se ha convertido en una "maquinaria" que no busca educar, sino manipular. Así lo advirtió Héctor Eduardo García Meléndez, experto de la UNAM, durante la conferencia “Cuidado con las noticias falsas y la desinformación: cuestiona, verifica y DCIDE”.
Según el especialista, las fake news y la sobrecarga informativa, conocida como infoxicación, están diseñadas para afectar nuestras emociones y mantenernos en un estado de alerta permanente. Ya no solo consumimos datos; vivimos en "ecosistemas de desinformación" donde la rapidez le gana a la veracidad.
¿Cómo nos afecta emocionalmente la sobrecarga de información?
El acceso masivo a contenidos a través del teléfono móvil puede generar una intoxicación digital. Al saturar nuestra capacidad de análisis, el cerebro se cansa, lo que abre la puerta a consecuencias físicas y psicológicas que quizás no habías relacionado con tu celular.
García Meléndez señala que consumir contenidos alterados o diseñados "a medida" puede provocar:
- Estrés crónico y trastornos del sueño.
- Disociaciones y falta de atención.
- Pérdida del sentido crítico ante los datos.
"La atención es el recurso más valioso para el ecosistema digital actual", mencionó el académico, explicando que las plataformas operan como servicios públicos gratuitos que realmente buscan engancharnos para maximizar ingresos publicitarios.
¿Qué es el clickbait y por qué es tan peligroso para el cerebro?
El clickbait o "cebo de clics" es una técnica que utiliza titulares sensacionalistas para forzar al usuario a entrar en un enlace. Aunque parezca inofensivo, este sistema funciona como "comida rápida para el cerebro": es inmediata, emocionalmente intensa y fácil de digerir.
El peligro radica en que, al acostumbrarnos a este estilo, la información estructurada y veraz nos empieza a parecer "aburrida". Esta técnica no solo se encuentra en sitios dudosos, sino que ha permeado incluso en medios oficiales que luchan por sobrevivir en la economía de la atención.
"A menudo el clickbait decepciona al no cumplir la promesa del título. Es un sistema diseñado para mantenernos en un estado de alerta permanente", puntualizó García Meléndez.
¿Qué papel juegan los deepfakes y nuestra propia "ceguera" digital?
La desinformación ha evolucionado hacia los deepfakes o ultrafalsos. Gracias a la inteligencia artificial, ahora es posible clonar voces y alterar rostros con tal precisión que el riesgo no es solo creer una mentira, sino aceptar un montaje como evidencia real de un hecho.
Sin embargo, el experto de la UNAM advierte que la desinformación no funciona sin un cómplice: nosotros mismos. Existe un fenómeno llamado "ceguera intencional", donde decidimos ignorar las señales de que algo es falso simplemente porque se alinea con lo que queremos creer.
La recomendación de los expertos es clara:
- Pausa y reflexiona: Antes de compartir, detente un momento.
- Cuestiona la fuente: No te dejes llevar por la inmediatez.
- Verifica antes de difundir: Si un contenido te causa una reacción emocional intensa (enojo, miedo o euforia), es muy probable que esté intentando manipularte.