- Se trata de un fallo en la memoria inmediata provocado por la saturación de estímulos.
Seguramente te ha pasado: cruzas la puerta de la cocina o tu recámara y, de pronto, tu mente se queda en blanco. Este fenómeno, lejos de ser un simple descuido, tiene una base científica explicada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Se trata de un fallo en la memoria inmediata provocado por la saturación de estímulos y la forma en que nuestro cerebro gestiona la atención.
Según la académica Laura Elissa Ramos Languren, de la Facultad de Psicología de la UNAM, estos lapsos ocurren cuando nuestra mente está enfocada en una actividad previa (como ver la televisión) mientras intentamos realizar una nueva. El cerebro, ante la sobrecarga, decide priorizar la tarea que considera más relevante, dejando el propósito original en una especie de "pausa" que se borra al cambiar de contexto.
¿Qué causa la saturación mental y los olvidos cotidianos?
El cerebro humano funciona de forma similar a un dispositivo móvil: cuando tenemos demasiadas "aplicaciones" (tareas) abiertas, el rendimiento baja. La atención dispersa y el estrés por multitarea fragmentan nuestra capacidad de concentración.
Cuando realizamos varias acciones a la vez —como hablar por teléfono mientras buscamos las llaves—, el cerebro no registra la ubicación de los objetos porque nunca se le prestó atención real. Estos olvidos no son falta de memoria, sino falta de atención focalizada; el cerebro simplemente descarta la información que no considera urgente en ese instante.
¿Existe realmente la multitarea o es un mito cerebral?
A pesar de la creencia popular, el cerebro no puede ejecutar múltiples acciones en paralelo con el mismo nivel de eficacia. Lo que realmente sucede es una "ejecución dual", donde la mente alterna rápidamente entre una tarea y otra.
En el caso de las mujeres, especialmente las madres, existen adaptaciones biológicas y sociales. La UNAM señala que durante el embarazo y la crianza, el hipocampo y la corteza cerebral desarrollan más conexiones interhemisféricas. Esto permite responder a las demandas del cuidado infantil sin descuidar lo personal, pero sigue siendo un proceso de alternancia rápida, no de procesamiento simultáneo infinito.
¿Cuándo deberíamos preocuparnos por la falta de memoria?
Aunque olvidar el propósito de un mandado es normal, la frecuencia es la clave. Si estos episodios se vuelven constantes o impiden realizar actividades básicas, podrían estar relacionados con:
-
Deterioro cognitivo: Procesos neurodegenerativos que requieren atención médica.
-
Niebla mental: Confusión o desorientación ligada a trastornos del estado de ánimo o hipotiroidismo.
-
Secuelas de salud: Se han reportado fallas en la memoria de trabajo como consecuencia del COVID-19, como olvidar el destino al salir de casa.
¿Cómo afecta la "niebla mental" a nuestra concentración?
La niebla mental se manifiesta como una sensación de aturdimiento donde perdemos el ajuste temporal (no saber qué día es). Factores modernos como la exigencia de ser "multitask" debilitan la capacidad de retener información nueva. La ciencia advierte que no se puede memorizar nada sin prestar atención previa; por ejemplo, aprender un idioma es imposible si la mente está saturada de estímulos secundarios, ya que la información jamás llega a la memoria a largo plazo.
¿Qué hábitos ayudan a fortalecer la memoria y el cerebro?
Afortunadamente, la atención y la memoria se pueden entrenar. La UNAM sugiere hábitos específicos para mantener un cerebro saludable y prevenir el deterioro:
-
Alimentación equilibrada: Mejora la comunicación entre neuronas.
-
Salud cardiovascular: El cerebro consume altas cantidades de glucosa y oxígeno; cuidar la presión arterial es vital.
-
Ejercicio regular: Favorece la oxigenación cerebral y el aprendizaje.
-
Estimulación cognitiva: Aprender idiomas, jugar ajedrez o socializar fortalece la amígdala y las funciones cognitivas.
-
Rebobinar pasos: Cuando olvides algo, recapitular mentalmente tus acciones previas ayuda a la memoria de trabajo.