• La vicepresidenta de la Asociación de Escuelas Particulares advirtió que el uso constante de dispositivos está afectando la atención y el proceso de aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.
  • Especialistas señalaron que la hiperconectividad también está relacionada con ansiedad, baja autoestima, adicciones, ciberacoso y otros problemas de salud emocional.

Por Jimena Guzmán
Fotos: Pexels

El uso constante y excesivo de celulares y redes sociales está alterando el proceso de enseñanza-aprendizaje y afectando la capacidad de atención de niñas, niños y adolescentes, por lo que las escuelas requieren una regulación clara que permita proteger los espacios educativos.

Beatriz Díaz Gómez, vicepresidenta de la Asociación de Escuelas Particulares del Estado de México y directora general del INEDIB, sostuvo que la tecnología debe estar al servicio de la educación y no la educación al servicio de la tecnología, pues el aprendizaje no se limita a adquirir conocimientos, sino que también permite desarrollar conciencia y aprender a desenvolverse en sociedad.

Explicó que uno de los principales problemas que enfrentan actualmente los docentes es la pérdida de atención de los estudiantes. De acuerdo con los datos presentados, los menores de 15 años mantienen actualmente periodos de atención de alrededor de 47 segundos, mientras que los mayores de esa edad alcanzan aproximadamente dos minutos y medio.

celulares niños

Díaz Gómez consideró que la exposición constante a notificaciones, videos cortos y recompensas inmediatas acostumbra al cerebro a recibir información a gran velocidad, lo que dificulta mantener la concentración en actividades que requieren mayor tiempo y esfuerzo.

Añadió que el uso permanente de dispositivos también puede afectar la convivencia, el lenguaje, el descanso y las relaciones interpersonales, además de facilitar situaciones como el ciberacoso, la exclusión social y la presión de grupo.

¿Qué dicen los especialistas?

Alejandro Gutiérrez Cedeño, psicólogo de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), destacó que el 80 por ciento de la población en zonas urbanas padece neurosis. Esto se manifiesta con irritabilidad, evasión, agresividad, manías y adicciones, así como con trastornos psicosomáticos (colitis, migrañas, tics y parálisis faciales), pudiendo derivar en depresión y suicidio.
Las personas suelen canalizar su neurosis a través de la adicción a las redes sociales.

Estas plataformas fomentan la comparación social, la dependencia a los "likes", el ciberacoso, la hiperconectividad.

Explicó que los “likes” y las notificaciones pueden generar una respuesta de recompensa que lleva a algunas personas a buscar constantemente reconocimiento en redes sociales, incluso mediante retos que pueden poner en riesgo su integridad.

Testimonio de niños y padres de familia

Valentina Juliette Miguel Zenón, adolescente que presentó una propuesta para regular el uso de redes sociales entre niñas, niños y adolescentes, expuso que su investigación surgió de la preocupación por los efectos del uso excesivo y a edades tempranas.

La joven pidió involucrar a las familias, escuelas, sociedad y autoridades para promover un uso responsable de estas plataformas, así como fortalecer la comunicación y la confianza entre padres e hijos.

“Mi voz tiene un gran poder”, expresó al destacar que su propuesta fue escuchada en el Congreso mexiquense y que se necesita educar desde el amor y valores para poder concientizar a los niños y a las familias.

Su madre, Erika Zenón, coordinó un proyecto escolar y señaló que, tras analizar estadísticas, identificaron que el uso inadecuado de estas plataformas es uno de los principales factores de riesgo para niños y adolescentes.

Erika puntualizó que existe una urgencia por regular las redes sociales para mitigar las afectaciones emocionales y sociales que provocan.