- El hallazgo, publicado en The Lancet Microbe, llega en un año crítico para la salud pública.
La comunidad científica internacional dio un paso decisivo en la lucha contra la tos ferina. Una vacuna aplicada en aerosol nasal demostró por primera vez que puede impedir que Bordetella pertussis, la bacteria causante de la enfermedad, colonice el tracto respiratorio humano.
El hallazgo, publicado el 2 de diciembre en The Lancet Microbe, llega en un año crítico para la salud pública: solo en Inglaterra se registró la cifra más alta de casos en tres décadas.
Desarrollada por ILiAD Biotechnologies, la vacuna experimental BPZE1 logró reducir en más del 97% la presencia de la bacteria comparada con placebo, de acuerdo con los resultados del ensayo clínico de Fase 2b CHAMPION-1. Hasta ahora, las vacunas acelulares protegen contra la enfermedad grave, pero no impiden que una persona vacunada pueda portar y transmitir la bacteria, una de las razones por las que siguen ocurriendo brotes incluso en países con alta cobertura.
¿Qué hace diferente a esta nueva vacuna nasal?
A diferencia de las tecnologías actuales, BPZE1 está diseñada para actuar en el primer punto de contacto entre el patógeno y el cuerpo: la mucosa nasal.
La Dra. Diane Gbesemete, investigadora del NIHR Southampton Biomedical Research Centre, explicó que el estudio muestra “una forma distinta de protección”, pues la vacuna actúa directamente donde inicia la infección y donde se facilita la transmisión.
Los resultados revelaron respuestas inmunes elevadas tanto en la mucosa como en sangre, lo que podría traducirse en una protección más prolongada y en menor capacidad de contagio entre personas.
¿Cómo se llevó a cabo el ensayo CHAMPION-1?
El estudio se realizó en Southampton y Oxford con 53 adultos voluntarios.
Los participantes recibieron BPZE1 o placebo y, dos a cuatro meses después, fueron expuestos de manera controlada a la bacteria. Posteriormente, permanecieron 16 noches en cuarentena para monitoreo continuo antes de recibir antibióticos.
El ensayo utilizó el modelo de infección humana controlada desarrollado por la Universidad de Southampton dentro del consorcio PERISCOPE, una herramienta clave para evaluar vacunas enfocadas en interrumpir cadenas de transmisión.
¿Por qué llega este avance en un año crítico para la tos ferina?
El 2024 dejó cifras históricas. En Inglaterra se confirmaron 14 mil 879 casos, el número más alto desde 1994, con especial impacto en bebés menores de un año que aún no completan sus primeras dosis de vacunación.
En lo que va del año, 11 bebés han muerto por la enfermedad. Datos oficiales señalan que 26 de las 32 muertes registradas desde 2012 —año en que inició la vacunación materna— corresponden a madres que no recibieron la dosis durante el embarazo, pese a que esta estrategia ofrece una protección estimada del 91% contra la muerte infantil.
La ministra de Salud Pública, Ashley Dalton, señaló que la vacuna nasal representa “un paso significativo” porque detiene la infección en su etapa inicial: evita que la bacteria se instale en nariz y garganta y, por ende, que pueda transmitirse.
¿Qué sigue para BPZE1 y cuándo podría estar disponible?
ILiAD Biotechnologies anunció que prevé iniciar ensayos de Fase 3 en 2026.
Si la vacuna demuestra eficacia y seguridad en estudios más amplios, podría administrarse tanto a adultos como a niños para cortar cadenas de contagio, incluso en regiones con alta vacunación pero con brotes recurrentes.
De aprobarse, BPZE1 sería la primera vacuna contra la tos ferina capaz de evitar la colonización bacteriana, un cambio de paradigma en la prevención de esta enfermedad respiratoria.