• El recorrido invitó a la reflexión sobre la vida.
Por: Sonia Álvarez

En una tarde lluviosa de reflexión y fe, se llevó a cabo la edición número 48 de la  Procesión del Silencio en la Ciudad de Toluca, una emotiva marcha de Viernes Santo que recuerda a los fieles católicos la pasión y muerte de Cristo.

Partiendo de la catedral más de 15 hermandades pertenecientes a diferentes iglesias y parroquias de la Diócesis de la capital mexiquense integradas por niños, niñas, hombres, mujeres e incluso feligreses con alguna discapacidad caminaron por las calles en silencio sosteniendo entre sus manos un candelero que alumbraba cada paso en el recorrido.

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En un acto de amor y de fe, vistiendo túnicas  y capirotes de colores, donde  el silencio se rompe con el sonido de los tambores sordos y  se medita sobre los pasajes de la vida y sufrimiento de Jesucristo, los devotos disfrutan del recorrido.

Por más de dos horas y sin importar el frío, los penitentes de las hermandades en su mayoría descalzos  y algunos otros con huaraches cargan las cruces, las imágenes y los símbolos de la crucifixión además algunos Cristos que salen cada año de las iglesias.

Esta procesión significa un acto de fe y de luto que invita a las  personas a la reflexión en medio de la rutina sobre todo a tener presente que la vida es frágil además  representa una experiencia única que fusiona la fe católica con una tradición milenaria.