- Esta costumbre es el resultado de un rico sincretismo cultural.
El Día de Muertos cobró vida en el Valle de Toluca. Lejos de ser un ritual sombrío, la noche del pasado 1 de noviembre se convirtió en una vibrante velada donde la herencia prehispánica y la fe católica se unen. Familias enteras transformaron los cementerios en escenarios de luz, música y profundo amor para recibir a sus seres queridos que regresaron del Mictlán.
¿Por qué los panteones del Valle de Toluca "cobran vida" la noche del 1 de noviembre?
La velación de los fieles difuntos es una de las tradiciones más queridas y emblemáticas de municipios como Metepec, Zinacantepec, San Mateo Atenco, Almoloya de Juárez y Toluca. Esta costumbre es el resultado de un rico sincretismo cultural: la unión de la herencia mesoamericana que veneraba a la muerte, con la religión católica.
Durante esta noche, los cementerios dejaronn de ser un lugar de luto solemne para convertirse en un espacio de reencuentro y celebración. Las familias se congregaron en las lápidas con un solo propósito: dar luz, calidez y amor a sus parientes que han partido.
En medio de velas, comida, cantos, rezos, música, fogatas, lágrimas y risas, esta manifestación cultural se resume en la idea de homenajear, recordar y esperar a nuestros seres queridos ya fallecidos.

¿Cuáles son los elementos distintivos de la velación en el Estado de México?
Con el paso de los años, cada comunidad del Valle de Toluca ha aportado elementos que hacen de esta velada una experiencia multisensorial. La noche cae, las temperaturas bajan, pero el calor humano lo compensa todo.
- La luz: Las flamas de las veladoras se apoderan de las lápidas y pasillos, guiando a las almas y creando un paisaje lumínico.
- El aroma: El característico color y olor del cempasúchil lo inunda todo. Los pétalos forman cruces, letras y figuras sobre la tierra.
- La música: Es el hilo conductor de la noche, con melodías que recuerdan y honran a los fieles difuntos.
- La convivencia: Las familias se instalan con cobijas y chamarras, llevan cena, frutas y pan de muerto, y conviven alrededor de la tumba como si la persona fallecida estuviera presente.
En los pueblos originarios de Toluca, esta tradición ha evolucionado de un ritual familiar solemne a una fiesta que congrega tanto a lugareños como a visitantes, quienes celebran la creencia de que sus seres queridos regresan de la muerte para "celebrar la vida junto con sus seres queridos".

¿Cuál es el origen histórico de la tradición de velar en los cementerios?
La popular tradición de velar las tumbas la noche del Día de "Todos los Santos" tiene raíces históricas que se remontan a finales del siglo XIX.
Esta costumbre, que se practica en la mayoría de los 35 panteones administrados por delegados en Toluca, no surgió en todas las clases sociales simultáneamente.
La práctica nació con los cortejos fúnebres y rituales de los hacendados, donde los trabajadores montaban guardias y velaban al patrón cuando este fallecía. Con el tiempo, esta práctica se popularizó, extendiéndose de la gente adinerada a todas las clases sociales.
El antecedente religioso de esta práctica se encuentra en la antigua costumbre de velar en el camposanto el cuerpo recién sepultado, "así como se esperaba la resurrección de Jesucristo". Al trasladarse los cementerios de los atrios de las iglesias a los camposantos civiles después de las Leyes de Reforma, la tradición de la velación simplemente se trasladó y se arraigó en la cultura popular.