- Fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de México.
El Estado de México ha dado un paso histórico para proteger una de sus tradiciones más líquidas y profundas. Con el objetivo de blindar la identidad mexiquense y fomentar el orgullo en Calimaya, el Congreso local ha declarado oficialmente como Patrimonio Cultural Inmaterial la técnica artesanal para elaborar el Tecuí.
Esta iniciativa, impulsada por la diputada Martha Azucena Camacho Reynoso, no solo busca proteger una receta, sino transformar a Calimaya en un polo de atracción turística que reactive la economía de productores, artesanos y pequeños negocios locales. Bajo la visión de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, esta declaratoria pone en el centro la diversidad y los saberes comunitarios que dan vida a la entidad.
¿Qué hace tan especial a la técnica artesanal del Tecuí?
A diferencia de las bebidas industriales, el valor del Tecuí reside en que su proceso no está escrito en manuales ni fórmulas rígidas. Es un saber empírico que ha viajado de boca en boca, de generación en generación.
La preparación es un ritual de paciencia que incluye:
- El uso de ollas de barro: Elemento esencial que aporta un sabor único.
- El manejo del fuego: Un control preciso de tiempos y temperaturas que solo los maestros artesanos dominan.
- Ingredientes naturales: Una base de alcohol de caña y jugo de naranja que se enriquece con pasas, canela, manzana, cacahuate, caña, clavo de olor y azúcar.
Lo más valioso de esta técnica es su carácter dinámico y familiar; cada familia en Calimaya guarda pequeñas variaciones que enriquecen la tradición sin perder la esencia que la hace única.

¿De dónde surge esta tradición y por qué protegerla ahora?
Para entender el Tecuí hay que viajar al año 1856. Según las crónicas de Armando Arriaga Rivera, cronista de Calimaya, esta bebida surgió entre los arrieros de la región, quienes la consumían caliente para mitigar el frío durante sus jornadas o en celebraciones acompañadas de grupos musicales.
La protección legal que hoy recibe esta técnica busca elevar la dignidad del oficio. No se trata de crear una exclusividad comercial o una apropiación privada, sino de asegurar que la memoria colectiva de los calimayenses se mantenga intacta. Al declararla de interés público, el Estado se compromete a la salvaguarda, transmisión y promoción de los utensilios y valores culturales que rodean a este licor.
¿Cómo beneficia esta declaratoria a los habitantes de Calimaya?
El reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial es una herramienta de cohesión social. Al poner en valor el saber popular, se fortalece el tejido de la comunidad y se dignifica el trabajo de quienes, por décadas, han mantenido encendido el fuego de las ollas de barro.
En términos económicos, se espera que este distintivo funcione como un sello de calidad y autenticidad que atraiga a visitantes nacionales y extranjeros deseosos de probar una bebida con historia. Para el turista, consumir Tecuí ya no será solo un acto gastronómico, sino una experiencia de conexión con el pasado arriero y la calidez del pueblo mexiquense.