• Este factor le impidió escuchar el bocinazo de advertencia del tren.

La tragedia que enlutó a la carretera Atlacomulco-Maravatío la semana pasada, donde un autobús de pasajeros fue embestido por un tren, pudo haberse evitado. Según las investigaciones de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), el conductor de la unidad, Gustavo Alfredo “N”, iba escuchando música a alto volumen, un factor crucial que le impidió escuchar el bocinazo de advertencia del tren.

Los peritajes en tránsito terrestre y criminalística, realizados por la FGJEM, revelaron que el siniestro ocurrió en el entronque carretero Atlacomulco-El Oro. Tras detenerse, el conductor reanudó la marcha del autobús de la línea Herradura de Plata, invadiendo las vías del ferrocarril sin percatarse de la cercanía de las locomotoras. Este acto imprudente resultó en el trágico choque que cobró la vida de 10 personas y dejó a 62 más heridas.

La fuga y la detención: El conductor intentó evadir la justicia

Inmediatamente después del accidente, Gustavo Alfredo “N” huyó de la escena. Las autoridades activaron una intensa búsqueda que se extendió por el Estado de México, la Ciudad de México y Michoacán.

La Secretaría de Seguridad del Estado de México lo catalogó como un prófugo peligroso. Finalmente, el conductor fue localizado y detenido en la ciudad de Morelia, Michoacán, donde se cumplimentó la orden de aprehensión en su contra.

Actualmente, enfrenta un proceso penal por los delitos de homicidio culposo y lesiones, y se encuentra encarcelado en la prisión del municipio de El Oro, en el Estado de México.

Actualización del estado de salud de las víctimas

El impacto del choque dejó un saldo devastador. De acuerdo con la Secretaría de Salud del Estado de México, de las 72 personas que viajaban en el autobús, 10 perdieron la vida en el lugar. En cuanto a los 62 heridos, 44 ya han sido dadas de alta, mientras que 13 continúan hospitalizadas.

Cuatro de los pacientes se encuentran en estado de salud grave, y una mujer, con heridas de mayor consideración, recibe atención especializada en el Centro Médico Adolfo López Mateos en Toluca. La comunidad sigue de cerca la evolución de los afectados, esperando su pronta recuperación.