• La fe y la devoción por Nuestra Señora del Carmen trascendió lo cotidiano para convertirse en una celebración colectiva.

Por: Sonia Álvarez

Fotos y vídeo: Cortesía Edgar Tapia

El pasado sábado 15 de agosto se llevó a cabo el solemne ascenso de la imagen de Nuestra Señora del Carmen a su camarín principal donde la fe y la devoción trascendió lo cotidiano para convertirse en una celebración colectiva.

La imagen quedó enmarcada en el altar entre una constante lluvia pétalos de flores.

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La fe en las calles de la ciudad

 La imagen religiosa fue  bajada desde el 26 de julio el último domingo del mes para realizar una procesión dónde devotos uniformados hombro a hombro, sostienen sobre sus espaldas la pesada nave de madera que transporta la venerada imagen de la Virgen del Carmen.

Durante este recorrido la fe se deja ver en las calles de la ciudad y desde balcones, ventanas y arcos, la comunidad despide y recibe al mismo tiempo el paso procesional lanzando constantes pétalos rojos y multicolores.

El aire se llena de aroma florido y confeti, transformando las calles de asfalto en una alfombra viva de gratitud.

La devoción se manifiesta en múltiples notas musicales donde voces cantan desde aceras, melodías de marimba de músicos populares, alegres notas de mariachis y cánticos que acompañan el lento andar del cortejo religioso.