- Vehículos particulares y taxis circulando entre montones de desperdicios que ya generan malos olores y riesgos a la salud.
Fotos: Arturo Callejo
El municipio de El Oro, Estado de México, vive una crisis de ingobernabilidad y salubridad. La población de sus 52 comunidades está desbordada por la falta de agua potable y la nula recolección de basura, problemas que se han extendido por semanas bajo la administración de la alcaldesa, Juana Elizabeth Díaz Peñalosa (Morena). La inconformidad ciudadana escaló este miércoles 5 de noviembre hasta la Presidencia Municipal, donde los habitantes decidieron llevar la basura acumulada como forma de protesta.
Ante este caos, el Cabildo en pleno ha tomado una medida drástica: formalizar ante la Legislatura estatal la petición para destituir a la alcaldesa por presuntos desvíos de dinero y la falta total de servicios públicos.
¿Cuál es el principal reclamo de los habitantes de El Oro y a qué se debe?
El reclamo principal y la problemática más urgente de las 52 comunidades de este municipio mexiquense es la falta de agua potable. Según testimonios de la población, este servicio esencial se ha interrumpido desde hace aproximadamente 15 a 20 días, aparentemente debido a la falta de pago a los empleados del organismo de agua potable.
Adicionalmente, la ausencia de recolección de basura ha convertido las calles, incluso en la cabecera municipal, en focos de infección. El panorama es crítico, con vehículos particulares y taxis circulando entre montones de desperdicios que ya generan malos olores y riesgos a la salud.
“Contamos con una población aproximada de 35 mil habitantes que se encuentran sin servicios públicos municipales prioritarios. La acumulación de basura y la falta de agua potable pone en riesgo la salud de nuestro municipio”, argumentó Ubaldo Velázquez Piedra, síndico municipal.

¿Por qué la alcaldesa Juana Elizabeth Díaz Peñalosa enfrenta una petición de destitución?
La alcaldesa, quien está cerca de cumplir un año de mandato, enfrenta una petición formal de destitución impulsada por el síndico municipal, Ubaldo Velázquez Piedra, y siete regidores que conforman la mayoría del Cabildo.
Los argumentos principales ante la 62 Legislatura del Estado de México son la falta crónica de servicios básicos (agua, basura, alumbrado público) y presuntos desvíos de dinero que no ingresan al erario municipal.
"Nos encontramos en un estado de completo caos, el municipio, en todas sus comunidades se encuentra inundado de basura, llevamos tres días, ya para el día de hoy (martes), serían cuatro días sin servicio de agua, tanto en la cabecera municipal como en las comunidades, las escuelas, los hospitales, el penal y los hogares están sin líquido vital,” señaló este martes 4 de noviembre el síndico Velázquez Piedra a las afueras de la Cámara de Diputados.
¿Qué acuerdos tomó el cabildo y qué siguen los legisladores del Edomex?
El cabildo de El Oro ya sesionó y aprobó en sesión ordinaria la destitución de la alcaldesa. La mayoría de los miembros, incluyendo síndico y regidores (como Melissa González, Érika Rodríguez, Fernanda Gutiérrez y Agustín Bastida Hurtado), han coincidido en que el municipio está en "pésimas condiciones" y no hay avance en la obra pública.
Una vez agotada la vía municipal, la exigencia fue llevada a la 62 Legislatura del Estado de México el martes 4 de noviembre, ya que la destitución de la edil es competencia directa de la Cámara de Diputados.
El síndico y los regidores resaltaron que el municipio “se encuentra en estado de urgencia e inminente necesidad, no contamos con servicios públicos prioritarios, nos encontramos en un estado de ingobernabilidad”.
¿De qué manera la crisis ha afectado la imagen turística y la operación del municipio?
La crisis de servicios ha tenido un impacto directo en la imagen y la operación interna del municipio, reconocido por su belleza y pasado minero. Se ha denunciado que la alcaldesa no ha otorgado el poder legal al municipio, dejando a El Oro sin representante legal.
Además, se ha ordenado el cierre de espacios emblemáticos de la demarcación, afectando la cultura y el turismo local: la Casa de Cultura, el Teatro Juárez y el emblemático vagón de tren que funcionaba como restaurante para visitantes locales, nacionales y extranjeros, permanecen cerrados.
Esta situación agrava el descontento, pues la falta de servicios básicos se suma al cierre de espacios de esparcimiento y cultura, paralizando la vida pública del municipio.