- El Edomex alberga unas 350 especies de hongos silvestres comestibles
- Comunidades conservan conocimientos sobre sus usos alimentarios y medicinales
Por: Jimena Guzmán
Foto: Jimena Guzmán
En el Estado de México existen alrededor de 350 especies de hongos silvestres comestibles, muchas de ellas aprovechadas por comunidades durante la temporada de lluvias, tanto para autoconsumo como para su venta en mercados y tianguis.
La doctora Yolanda Arana Gabriel, profesora de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), explicó que entre los municipios donde existe mayor conocimiento y aprovechamiento de hongos silvestres se encuentran Temoaya, Jiquipilco, Ixtlahuaca, Valle de Bravo, Ocuilan y en el poblado de Tlazala, en Lerma.
Pero los hongos cumplen una función que va mucho más allá de la gastronomía. En los bosques ayudan a descomponer la materia orgánica y reciclar nutrientes.

Los hongos mantienen saludables los bosques
También existen especies que establecen relaciones con las raíces de los árboles, conocidas como hongos micorrícicos, que permiten a las plantas obtener minerales y contribuyen a mantener bosques saludables.
Algunos hongos también funcionan como indicadores de la calidad ambiental, absorben metales pesados o actúan como controladores biológicos de determinadas especies de insectos.
En cuanto a su consumo, la especialista advirtió que no existe una regla general para distinguir entre hongos comestibles y tóxicos, por lo que su identificación depende principalmente del conocimiento que han conservado las comunidades.
Nombres bonitos
Entre los más apreciados se encuentran las cemitas, pambacitos y oquetas, del género Boletus; las patitas de pájaro, del género Ramaria; los clavitos, así como los gachupines y soldaditos, del género Helvella.
Estos son algunos de los que con mayor frecuencia llegan a los tianguis, aunque su popularidad depende de cada región.
También están las morquelas, conocidas como mazorquitas o colmenitas, que son altamente cotizadas debido a que son difíciles de encontrar y tienen una temporada corta, principalmente hacia finales de noviembre y durante diciembre.

Usos medicinales y culturales
Pero el aprovechamiento de los hongos en las comunidades mexiquenses no termina en la cocina. Algunas especies también tienen usos medicinales y culturales, aunque estos conocimientos varían de una región a otra y en algunos casos se mantienen de manera reservada.
La especialista explicó que existen líquenes utilizados tradicionalmente para cicatrizar heridas superficiales, además de especies del género Lycoperdon, conocidas como “bolitas”, “peditos de burro” o “peditos de lobo”.
Cuando estos hongos alcanzan la madurez, al presionarlos liberan una especie de polvo que corresponde a sus esporas. En algunas comunidades, estas son colocadas sobre heridas superficiales con fines de cicatrización.
En Edomex hasta hongos energéticos hay
También existen especies que las personas consumen porque, de acuerdo con el conocimiento tradicional, consideran que les proporcionan energía.
Los hongos han sido utilizados además en algunas comunidades con fines culturales y rituales, aunque estas prácticas son cada vez más escasas. De ahí la importancia de continuar con investigaciones etnomicológicas que permitan documentar los conocimientos que todavía conservan las comunidades del Estado de México.
El riesgo para los hongos
Otro de los temas que preocupa es el aprovechamiento de determinadas especies. La investigadora señaló que existen reportes de personas extranjeras que acuden a algunas zonas del Nevado de Toluca para solicitar a habitantes de las comunidades la recolección de ciertos hongos.
En algunos casos, quienes realizan la recolección reciben un pago menor, mientras que las especies pueden ser trasladadas y comercializadas posteriormente a un precio más elevado.
Sin embargo, el principal riesgo para estos organismos no necesariamente está en la recolección, sino en el deterioro de los bosques.

Recolectar con canasta para que vuelen las esporas
La parte visible del hongo que aparece durante la temporada de lluvias es únicamente el cuerpo fructífero, mientras que debajo del suelo permanece el micelio, que constituye la parte fundamental del organismo.
Por ello, la recolección puede realizarse de manera adecuada siempre que se cuide el ecosistema. Una de las recomendaciones es utilizar canastas con perforaciones, para permitir que las esporas se dispersen mientras las personas caminan, en lugar de bolsas de plástico o recipientes cerrados.
La tala ilegal podría acabar con los hongos
La tala de los bosques también representa una amenaza, debido a que algunas especies de hongos dependen de determinados árboles para sobrevivir y mantener sus relaciones naturales dentro del ecosistema.
Así, detrás de los hongos que cada temporada llegan a los mercados mexiquenses existe mucho más que un alimento: hay tradiciones, conocimientos comunitarios, usos medicinales y una función ecológica indispensable para conservar los bosques.
El reto es proteger las especies y, al mismo tiempo, conservar los conocimientos que durante generaciones han permitido a las comunidades reconocerlas, aprovecharlas y cuidar los ecosistemas donde crecen.