- Ciberacoso, ansiedad, extorsión, bajo rendimiento escolar y reclutamiento criminal, entre los riesgos identificados por especialistas, padres y representantes de escuelas
- La propuesta plantea restringir las redes sociales a menores de 12 años y regular su uso entre los 12 y 14 años con autorización y acompañamiento familiar
El acceso temprano y sin suficiente supervisión a las redes sociales ya genera consecuencias en niñas, niños y adolescentes del Estado de México, desde ansiedad, problemas de concentración y bajo rendimiento escolar, hasta ciberacoso, violencia digital, extorsión, contacto con desconocidos y riesgos de reclutamiento por grupos delictivos.

Estos fueron algunos de los principales señalamientos realizados durante el foro “Sin enredos, l@s niñ@s sin redes”, realizado en el Congreso local por el diputado del PRI Mariano Camacho San Martín y la Asociación de Escuelas Particulares del Estado de México (AEPEM), donde participaron estudiantes, madres y padres de familia, especialistas, representantes educativos y autoridades.
Durante el encuentro se analizaron los efectos del consumo excesivo de plataformas digitales y se retomó la iniciativa presentada por Camacho San Martín ante el pleno de la LXII Legislatura en febrero de este año, la cual busca establecer límites de acuerdo con la edad y nivel de madurez de los menores.

La propuesta contempla restringir la creación de cuentas, el acceso y uso de redes sociales para menores de 12 años; para adolescentes de 12 a 14 años plantea permitirlas con autorización y acompañamiento responsable de quienes ejerzan la patria potestad o tutela, mientras que a partir de los 15 años se otorgaría mayor autonomía bajo un enfoque preventivo y educativo.
El proyecto también contempla una ley reglamentaria que establezca derechos, lineamientos de uso, autoridades responsables y medidas de prevención, detección y corrección tanto en escuelas como en los hogares.
Uno de los puntos señalados durante el foro fue que las redes sociales no deben considerarse enemigas, pues también permiten acceder a conocimiento, contenidos educativos y comunicación. El problema, coincidieron participantes, aparece cuando los menores quedan expuestos sin herramientas emocionales, cognitivas y sociales suficientes para enfrentar los riesgos.
Carlos Liñán Rivera, presidente de la AEPEM, señaló que actualmente existe una generación altamente conectada, pero que paradójicamente puede encontrarse desconectada de su entorno, con dificultades para mantener la atención, alteraciones del sueño y dependencia de la aprobación digital.
En las mesas de trabajo también se identificó la falta de acompañamiento familiar y de capacitación de madres y padres para conocer las plataformas que utilizan sus hijos. Se planteó incluso fortalecer la educación digital de los adultos, establecer horarios y reglas claras, fomentar actividades deportivas y reconstruir el tejido social.
Por: Jimena Guzmán
Foto: Jimena Guzmán