- Humanizan en penales del Edomex el trato a madres y menores
- En los Penales mexiquenses hay 21 madres con 21 hijos de entre un mes y dos años de edad; así como seis mujeres en etapa de embarazo.
- Cumple la SSEM el quinto Eje Rector de la actual administración: modernizar, humanizar y despresurizar el sistema penitenciario.
Privadas de su libertad por cometer diversos delitos, en las cárceles del Edomex hay 2 mil 803 mujeres; de ellas, 21 son madres con igual número de hijos, cuyas edades fluctúan de cero a 3 años, edad que la Ley permite se encuentren en compañía de las mujeres en reclusión.

Del total de menores que viven al lado de sus madres en los Centros Penitenciarios y de Reinserción Social del Estado de México, seis son niños y 15 niñas; mientras que seis de las mujeres privadas de su libertad están en etapa de embarazo.
Estas condiciones, aunque son adversas, tienen la convicción de proteger, educar y amar a sus hijas e hijos, aún dentro del encierro.
Tras esos muros, la maternidad sigue siendo un acto de amor, resistencia y esperanza, donde la SSEM, la Subsecretaría de Control Penitenciario y los Centros Penitenciarios y de Reinserción Social cumplen el quinto Eje Rector de la actual administración, que es modernizar, humanizar y despresurizar el sistema penitenciario estatal para lograr una adecuada rehabilitación y posibilitar la reinserción social, con estricto respeto a los derechos humanos de las Personas Privadas de la Libertad (PPL).
Historias que se tejen entre el amor y el encierro
En el Centro Penitenciario y de Reinserción Social (CPRS) de Almoloya de Juárez, Sheccidd “N”, de 20 años de edad y originaria de Tijuana, Baja California, muestra una realidad compleja.

Detenida con seis meses de gestación y trasladada al Estado de México por razones judiciales, dio a luz tres meses después. Desde entonces, su vida gira alrededor del cuidado de su hija.
“Jamás me imaginé llegar a ser mamá en un lugar así, pero es una experiencia única porque estás 24/7 con tu bebé; no descansas, no te da tiempo ni de comer, pero le dedicas todo tu amor”, explicó.
Madres en reclusión
La rutina diaria de las madres en reclusión comienza desde muy temprano: preparar alimentos, limpiar el espacio donde viven, cuidar la salud de sus bebés y buscar momentos para el juego. En este entorno, la maternidad no se comparte con guarderías ni apoyos constantes; se vive de forma ininterrumpida.
Para Susana “N”, quien lleva ocho años privada de la libertad y es madre de dos niñas, la maternidad se vive desde la dualidad del amor y la ausencia. una que vive fuera del Penal con su padre y la otra permanece con ella desde su nacimiento.
“Es triste partirse en dos como mamá: extrañar a una hija todos los días y, al mismo tiempo, ser fuerte por la bebé que tienes contigo”. Antes de separarse de su hija mayor, Susana la preparó emocionalmente para la despedida al cumplir la edad límite para su externamiento. Hoy, su mayor tranquilidad es saber que la niña crece en un entorno sano y amoroso.
Dentro del penal, Susana dedica todo su tiempo al cuidado de su segunda bebé: la alimenta, la abraza, la protege y encuentra en ella la motivación diaria para seguir adelante. “Mis hijas son lo más importante que tengo; todo lo que hago es por ellas”, destacó.
Ambas mujeres coincidieron en que la educación y los valores son el principal legado que desean dejar a sus hijas, especialmente ante el estigma social que enfrentan los niños que han vivido sus primeros años dentro de un Centro Penitenciario.
“No quiero que mi hija sea señalada; quiero que demuestre que los niños que crecen aquí también pueden ser respetuosos, educados y felices”, señaló Sheccidd.
La Ayuda
Las madres destacaron la labor de la Secretaría de Seguridad mexiquense a través del servicio médico del penal y del resto de las áreas técnicas para con las mujeres y en especial con las madres con hijos y la ayuda de asociaciones civiles, públicas y privadas, que brindan donaciones como leche, pañales y agua, apoyos que resultan vitales para quienes no cuentan con respaldo familiar cercano.