• Soldados, elementos de la Guardia Nacional y policías estatales vigilan de forma permanente la zona boscosa de Santa Martha
  • A mitad de año comenzará la construcción de un destacamento del Ejército
Por: Arturo Callejo.
Fotos: Arturo Callejo

En la comunidad de Santa Martha, en Ocuilan, se quedaron 80 elementos federales, entre soldados y de la Guardia Nacional (GN), así como policías estatales, para patrullar de forma permanente la demarcación e implementarán filtros para evitar la tala ilegal de la zona boscosa.

En la minuta firmada por representantes de la Ley y comuneros, se destaca que el 5 de junio venidero comenzarán los trabajos para edificar un destacamento del Ejército y, tras las firmas, fueron reabiertos al tránsito vehicular los tramos carreteros tomados por ocuilenses y que conducen a Chalma, a Cuernavaca, Morelos y otro que lleva a la Ciudad de México.

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La tala ilegal afecta al Estado de México, Morelos y Ciudad de México.

“Los perjudicados somos todos los del municipio (Ocuilan), todos, todos, todos, el estado de Morelos, el Valle de México, el Estado de México, de verdad, esto que nos están haciendo nos va a perjudicar a todos, no nos escapamos nadie”, sostuvo un comunero a pie de carretera.

Una mujer tlahuica alegó que la tala ilegal es un problema añejo en su demarcación, a lo que poco han hecho las autoridades federales y estatales.
“Estamos hartos de esto, de que no haya resultados. Hemos estado solos porque a final de cuentas no ha habido acciones, no hay detenciones, no hay nada.

Lo digo temiendo por mi persona, estoy haciendo el bien, los que talan son los mismos que roban, los mismos que violan, los mismos que secuestran, los mismos que extorsionan, todas las camionetas que traen son robadas”, destacó la comunera.

Esto pasó en Santa Martha

Alrededor de las 22:00 horas de este lunes, vecinos alertaron a las autoridades que una vieja camioneta bajaba de la zona boscosa con troncos recién cortados, por lo que elementos de la Guardia Nacional acudieron para atender la denuncia y fueron recibidos a balazos por parte de los criminales.

En su huida, los talamontes perdieron el control de la pesada unidad y fueron a parar a la sala de una vivienda, perforando el muro. Por fortuna, sus moradores ya estaban en otra parte de su casa.

Por la refriega a balazos, cuatro casas presentaron en puertas, ventanas y muros algunos balazos, en tanto, de los malvivientes nada se supo, pues también iban en dos automóviles más.

Finalmente, el gobierno estatal no reportó bajas por parte de las fuerzas del orden.