- Estuvo casa con Audelio, a quien le aguantó 15 años de maltrato y golpes.
- Bonifacia salió de prisión con una sonrisa, lista para reencontrarse con su hija y sus dos nietos.
Después de tres años y ocho meses tras las rejas, Bonifacia, una mujer indígena mazahua de 66 años, ha recuperado su libertad. Gracias a una amnistía otorgada por el Poder Judicial del Estado de México, la garita de la prisión estatal de Almoloya de Juárez se abrió para ella, permitiéndole comenzar una nueva vida lejos de la violencia que la llevó a la cárcel.
Bonifacia había sido sentenciada a ocho años de prisión por la muerte de su esposo, Audelio, a quien le aguantó 15 años de maltrato y golpes. Su caso se convirtió en un símbolo de la lucha contra la discriminación y la violencia de género, ya que fue considerada una persona vulnerable y víctima de discriminación múltiple.
Una vida dedicada a la familia y al campo
Acompañada por personal de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM), entre ellos, la titular Myrna García Morón, Bonifacia salió de prisión con una sonrisa, lista para reencontrarse con su hija y sus dos nietos. Sus primeras palabras reflejaron su fe y su deseo de volver a la vida que conoció desde niña.
“A trabajar, le doy gracias a Dios que ahorita ya voy saliendo y le pido a Dios que esté bien y ya no me enferme para seguir adelante”, dijo Bonifacia con alegría.
La mujer, que desde pequeña fue agricultora, reafirmó que su plan es volver al campo. “A trabajar en donde me ocupan, sembrando el pedacito que sembrábamos, pues ayudarles a trabajar a los vecinos, igualmente de sembrar, escardar y a cortar el rastrojo cuando ya se cosecha”, citó con firmeza.
Bonifacia recordó el calvario que vivió durante 15 años de matrimonio. "Yo lo vuelvo a repetir, yo no lo quise hacer, no pasó esto por querer pensarlo y hacerlo, le aguanté 15 años en puros golpes", acentuó la indígena, confesando que durante su tiempo en la cárcel siempre le pidió perdón a Dios por lo sucedido.
El proceso judicial y la esperanza que la mantuvo viva
Bonifacia fue detenida el 17 de octubre de 2021, tras un altercado en el que, en medio de una discusión y empujones, golpeó a su esposo con un palo, causándole la muerte. Su caso se vio agravado porque, al ser procesada, no contó con un traductor en su lengua materna, el mazahua.
Sin embargo, los magistrados de la Sala Especializada en Asuntos Indígenas del Poder Judicial del Estado de México analizaron a fondo su situación. Determinaron que era una persona vulnerable, víctima de violencia de género, perteneciente a un pueblo indígena, con rezago educativo, pobreza y sin acceso a servicios de salud. Por unanimidad, le otorgaron la amnistía, perdonando su condena.
Durante su tiempo en prisión, la fe de Bonifacia fue su mayor sostén. "Claro que sí, todo el tiempo", respondió al ser cuestionada sobre si pensaba en Dios. También contó que, junto a una amiga, rezaba el rosario todos los días a las 4:30 de la tarde, manteniendo la esperanza de que algún día sería libre.
Con la amnistía de Bonifacia, suman 20 los casos que la CODHEM ha logrado liberar, perdonando más de 400 años de prisión a 16 mujeres y 4 hombres (Silvia, Virginia, Alejandra, Imelda, Irma, Blanca, Delfina, María de la Luz, Dominga, Martina, Juana Jocelyn, Modesta, Antonia Vianey, Lucía, Reina, Juan Daniel, Raúl, Ernesto, Longino y Bonifacia), de los cuales, cinco eran de origen indígena (Virginia, Dominga, Martina, Longino y Bonifacia).
Cabe mencionar que, Bonifacia salió del penal Santiaguito, ubicado en el municipio de Almoloya de Juárez.