• La liga cubre los costos de producción (que pueden alcanzar los 10 millones de dólares), pero no paga honorarios. 

La confirmación de Bad Bunny como el artista principal del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX ha sacudido la industria musical. Sin embargo, más allá del entusiasmo, ha resurgido una duda común: ¿cuánto ganará el puertorriqueño por este show? La respuesta es sorprendente: no recibirá un solo dólar por su actuación.

Esta no es una decisión contra el artista, sino una política histórica de la NFL. La liga cubre los costos de producción (que pueden alcanzar los 10 millones de dólares), pero no paga honorarios. Para Bad Bunny, el beneficio no es el cheque, sino la exposición ante más de 100 millones de personas y el impacto inmediato en sus reproducciones globales.

Una tradición del Super Bowl: Actuar por la gloria, no por el dinero

Desde hace décadas, los headliners aceptan este trato bajo la premisa de que el escenario del Super Bowl es la vitrina publicitaria más grande del mundo. En el caso de Bad Bunny, este hito representa la consolidación del género urbano en el corazón del mainstream estadounidense, un lugar que la música latina ha tardado más de 30 años en conquistar por completo.

bad bunny

De Gloria Estefan a Bad Bunny: Tres décadas de evolución latina

Del debut de Gloria Estefan al show de 2026, la relación entre la NFL y los latinos ha cambiado drásticamente. Lo que antes era una aparición anecdótica, hoy es la pieza central del evento. Repasamos a las figuras que pavimentaron el camino para que un artista de reguetón sea, hoy, el dueño del escenario más codiciado.

Gloria Estefan: La irrupción pionera en los noventa

La historia comenzó en 1992, cuando Gloria Estefan se convirtió en la primera latina en presentarse en el Halftime Show durante el Super Bowl XXVI. Aunque en aquel entonces el show era más modesto y compartía créditos con patinadores sobre hielo, su presencia marcó un precedente de inclusión cultural en un evento históricamente anglosajón. En 1999 regresó para consolidar su estatus, demostrando que el pop latino tenía un mercado masivo en EE. UU.

Shakira: Una actuación de alcance global

El punto de inflexión moderno llegó en 2020 con Shakira. La colombiana no solo llevó sus éxitos globales, sino que integró sus raíces árabes, percusiones latinas y una energía escénica que paralizó al mundo. Su actuación fue una declaración de que el talento latino no solo es bilingüe, sino universal, logrando niveles de audiencia y conversación digital nunca antes vistos.

Jennifer Lopez: Identidad y orgullo desde Miami

En ese mismo escenario de 2020, Jennifer Lopez reforzó el mensaje de identidad. Al celebrarse en Miami, el show se sintió como una fiesta local con impacto mundial. Con referencias visuales a Puerto Rico y una narrativa de éxito comunitario, "JLo" elevó el estándar de producción, convirtiendo ese medio tiempo en uno de los más icónicos de la era reciente.

Bad Bunny: De invitado especial a "Headliner" histórico

Muchos olvidan que la historia de Benito con el Super Bowl ya tiene un antecedente: en 2020 apareció como invitado de Shakira. En aquel momento, su intervención con "I Like It" fue breve pero significativa. Seis años después, regresa no como apoyo, sino como la estrella absoluta. Su designación es histórica por ser el primer exponente del urbano latino en liderar el show con un repertorio mayoritariamente en español.

La transformación cultural reflejada en el campo

Entre 1992 y 2026, la presencia latina ha transitado por tres etapas claras:

  1. Años 90: Inclusión pionera (el inicio del diálogo).

  2. Años 2000-2010: Expansión del pop (la conquista del mercado).

  3. Años 2020: Consolidación global del urbano (el dominio total). El show de medio tiempo ya no solo complementa al fútbol americano; es un termómetro que mide cómo ha cambiado el consumo musical en el planeta.

Un escenario que hoy apuesta por la representación

La confirmación de Bad Bunny no es una casualidad comercial. Es el resultado de tres décadas donde la industria musical, impulsada por la identidad latina, ha obligado a la NFL a adaptarse. El Super Bowl LX será, más que un partido, la celebración de un género que nació en las calles de Puerto Rico y que hoy, sin necesidad de un pago directo, demuestra quién manda en las listas de popularidad globales.