- El exatleta se encontraba en la lista de los 10 más buscados del FBI
- Las autoridades de EE.UU habían ofrecido una recompensa de 15 millones de dólares por cualquier información que condujera a su detención y condena
La mañana de este viernes, medios estadounidenses confirmaron la captura de Ryan Wedding, un excampeón olímpico de snowboard canadiense acusado de haberse convertido en capo narcotraficante. Wedding, de 44 años, figuraba en la lista de los “10 Fugitivos Más Buscados” del FBI y era requerido por Estados Unidos por cargos de tráfico de drogas y asesinato.

🚨 Recompensa millonaria y operativo internacional
El Departamento de Estado ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a su captura. Aunque NBC News citó a funcionarios policiales estadounidenses confirmando que Wedding ya está bajo custodia, aún no se ha precisado el lugar exacto de su arresto.
Autoridades habían señalado previamente que se creía que Wedding se ocultaba en México, país clave en las rutas de contrabando de cocaína hacia Estados Unidos y Canadá.
🕵️ Perfil criminal
El director del FBI, Kash Patel, describió a Wedding como “una versión moderna de Pablo Escobar”, en referencia al célebre narcotraficante colombiano. Wedding, conocido también como “El Jefe”, “Giant” y “Public Enemy”, está acusado de enviar cientos de millones de dólares en cocaína desde Colombia, a través de México, hacia Norteamérica.
En noviembre, siete personas presuntamente vinculadas a su operación fueron detenidas en Canadá, entre ellas su abogado. Estados Unidos ya solicitó la extradición de los implicados.
🏂 Deportista convertido en fugitivo
Ryan Wedding compitió por Canadá en los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002, donde terminó en el puesto 24º en el eslalon gigante paralelo. Su transición de atleta olímpico a líder criminal ha generado gran impacto mediático, convirtiéndose en uno de los casos más notorios de deportistas vinculados al crimen organizado.
La captura de Ryan Wedding marca un golpe significativo contra el narcotráfico internacional y refuerza la cooperación entre agencias de seguridad de Estados Unidos, Canadá y México. El caso evidencia cómo figuras públicas pueden transformarse en protagonistas de operaciones criminales de gran escala, con repercusiones globales.