- En México, el marco legal actual no está diseñado para prohibir caravanas o desfiles navideños.
La temporada navideña es, en casi todo el mundo, un momento en el que las calles se transforman. Mercados alemanes, festivales de luces en Canadá, villas temáticas en Japón y desfiles masivos en Estados Unidos son ejemplos de cómo diciembre se vive en el espacio público. Son celebraciones que mezclan tradición, convivencia y la presencia de marcas que aportan como patrocinadores o aliados.
En México, estos eventos forman parte del paisaje cultural de diciembre desde hace décadas. Caravanas, desfiles y festivales navideños han reunido a familias enteras alrededor de experiencias que fortalecen la vida comunitaria. Sin embargo, este año el tema dejó de girar en torno a la celebración y comenzó a centrarse en un debate legal que ha puesto en pausa lo evidente.
¿Qué está en juego con la interpretación del Reglamento de Salud?
El argumento principal de quienes buscan restringir estos eventos se basa en dos artículos del Reglamento de la Ley General de Salud en materia de publicidad. Sobre el papel, parecen contundentes; en la práctica, no aplican.
Los artículos citados regulan exclusivamente la publicidad de productos con etiquetado frontal en medios como televisión, cine, internet o plataformas digitales. No mencionan desfiles, ni actividades culturales, ni eventos recreativos al aire libre. Tampoco prohíben la presencia de marcas en espacios públicos; solo regulan la promoción directa de ciertos productos dentro de medios específicos.
En otras palabras, el marco legal actual no está diseñado para prohibir caravanas o desfiles navideños, y cualquier intento de sanción termina dependiendo de interpretaciones que no están respaldadas por lineamientos claros.

¿Cómo manejan otros países la relación entre marcas y celebraciones navideñas?
Mientras en México se debate quién puede o no participar en estos eventos, en otros países la discusión va por otro rumbo.
En Estados Unidos, la FTC regula la publicidad infantil, pero los eventos públicos no son considerados medios de comunicación. Por ello, desfiles como el Macy’s Thanksgiving Day Parade pueden contar con marcas de bebidas, alimentos, juguetes o retail sin restricciones, siempre que no haya publicidad engañosa.
En la Unión Europea, el enfoque es de proporcionalidad: lo que se limita es el mensaje, no la presencia. Las marcas pueden patrocinar eventos siempre que no haya promoción directa de productos restringidos o dirigidos específicamente a menores.
La pauta internacional es clara: la participación de marcas es válida mientras no exista publicidad encubierta ni mensajes que vulneren a la audiencia.
¿Qué tipo de regulación necesita México para equilibrar tradición y protección al consumidor?
El fondo de este debate revela una necesidad urgente: reglas modernas y sensatas que protejan a la población sin afectar la vida cultural de las ciudades. Eventos comunitarios generan identidad, turismo, apropiación del espacio público y oportunidades de convivencia en un país donde estos espacios se han reducido por la polarización y la violencia.
Cancelar celebraciones por interpretaciones rígidas de normas incompletas puede tener efectos mucho más profundos de lo que parece. En lugar de prohibiciones generales, especialistas sugieren construir lineamientos que permitan supervisión proporcional, transparencia y mecanismos para evitar publicidad engañosa sin frenar actividades que fortalecen el tejido social.
La pregunta no es si los mexicanos deberían tener eventos navideños; la pregunta es si la regulación debe acompañar la realidad o seguir persiguiéndola sin alcanzarla.