- Tirarlo a la basura, abandonarlo en la calle o dejarlo en un lote baldío afecta al entorno urbano.
El árbol de Navidad es uno de los símbolos más representativos de la Nochebuena y el Año Nuevo en México. Decorarlo con luces, esferas y figuras se ha convertido en una tradición que reúne a familias enteras y marca el inicio de una de las épocas más esperadas del año.
Sin embargo, una vez que terminan las fiestas, surge la pregunta inevitable: ¿qué hacer con el arbolito natural? Tirarlo a la basura, abandonarlo en la calle o dejarlo en un lote baldío no solo afecta al entorno urbano, también representa un desperdicio de un recurso que tardó entre cinco y 10 años en crecer.
Reutilizar el arbolito: ahorro, creatividad y cuidado del medio ambiente
Para algunos, el final de la temporada navideña es también una oportunidad para ahorrar y reducir el impacto ambiental. Armando es un ejemplo de ello. Desde hace más de una década decidió no comprar un pino natural cada año. Hace 12 años adquirió uno, lo dejó secar durante varios meses y, antes de la siguiente Navidad, retiró las hojas secas, pintó el tronco y las ramas de blanco y lo volvió a decorar.
El resultado fue un árbol “como nuevo” que lo acompañó durante años. Además de recibir elogios, evitó gastar entre 1,000 y 2,000 pesos cada diciembre. Ahora, ante el desgaste natural del árbol, decidió renovarlo con la intención de repetir el proceso en los próximos años, una práctica que ya se observa en mercados como Jamaica y Xochimilco.

Otras opciones para aprovechar tu árbol de Navidad
Si prefieres no conservarlo, existen múltiples formas de darle un segundo uso al árbol de Navidad. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) recomienda algunas alternativas para aprovecharlo de manera responsable:
- Llevarlo a campañas de recolección de árboles organizadas por alcaldías y municipios, donde se transforman en composta.
- Usarlo como abono o cubierta vegetal en jardines para conservar la humedad y reducir malas hierbas.
- Retirar las hojas y dejarlo secar para que aromatice espacios con olor a pino.
- Utilizar las ramas secas como leña, ya sea para chimeneas, fogatas o parrillas.
- Aprovechar las ramas para manualidades o decoración del hogar.
- Replantarlo en un jardín, si se trata de un árbol en maceta y el espacio lo permite.
- Convertirlo en refugio para aves.
Las opciones son muchas y solo requieren un poco de creatividad. Darle una segunda vida al árbol de Navidad no solo ayuda al medio ambiente, también puede representar un ahorro importante para la siguiente temporada decembrina.