- El exceso de calorías llega a nuestro cuerpo por un error entre lo que servimos en el plato y lo que el cuerpo necesita.
Calcular la cantidad adecuada de comida no debería ser una tarea estresante, pero sí es un hábito esencial para quienes buscan mantener un peso saludable y prevenir enfermedades crónicas. El problema no suele ser qué comemos, sino cuánto. Muchas veces, el exceso de calorías llega a nuestro cuerpo por un simple error de interpretación entre lo que servimos en el plato y lo que el cuerpo realmente necesita.
Organismos como la FDA (Estados Unidos) y la Secretaría de Salud de México coinciden en que el primer paso para una vida sana es aprender a leer nuestro entorno alimenticio y entender que las necesidades de energía son tan individuales como una huella dactilar.
¿Cuál es la diferencia entre una porción y una ración?
Es común confundir estos términos, pero entender su diferencia es vital para no ingerir calorías de más. Según la FDA, la porción es la cantidad de alimento que tú decides servirte en un momento dado, ya sea en un restaurante o en casa. Por el contrario, la ración es la unidad de medida estándar que aparece en la etiqueta nutricional de los productos.
Un ejemplo clásico es la lasaña congelada: la etiqueta puede decir que una ración es una taza, pero el paquete trae cuatro. Si te sirves dos tazas, estás consumiendo dos raciones, lo que significa que debes multiplicar por dos todas las calorías, grasas y azúcares que indica el empaque. Ignorar este detalle es una de las causas principales del aumento de peso involuntario.
¿Cómo influyen la edad y la actividad física en lo que debemos comer?
No existe una medida universal. La cantidad de comida ideal para ti depende de factores personales como tu edad, sexo, estatura, metabolismo y, sobre todo, tu nivel de actividad física. De acuerdo con la Secretaría de Salud de México, para conocer tu requerimiento real debes sumar tu metabolismo basal (la energía que tu cuerpo gasta solo por estar vivo) y tu gasto por movimiento diario.
Para ponerlo en perspectiva: una mujer de 68 kg que tiene un trabajo de oficina y poca actividad física requiere significativamente menos calorías que otra mujer del mismo peso que entrena intensamente en el gimnasio. Si ambas comen lo mismo, una mantendrá su peso mientras la otra podría estar acumulando grasa corporal.
¿Qué beneficios tiene para la salud el control del balance energético?
El balance energético es la clave del bienestar a largo plazo. Se logra cuando la energía que consumes es igual a la que gastas. Mantener este equilibrio no solo sirve para "verse bien", sino que es la mejor defensa contra enfermedades silenciosas como la diabetes tipo 2, la hipertensión y los problemas cardiovasculares.
Medir adecuadamente las porciones permite que tu metabolismo funcione de manera óptima, utilizando los nutrientes de forma eficiente en lugar de almacenarlos como tejido adiposo. Adoptar el hábito de revisar las etiquetas y ajustar las porciones a tu estilo de vida es, quizás, la inversión en salud más económica y efectiva que puedes realizar hoy mismo.