• La temporada alta de infecciones respiratorias comienza a mediados de noviembre.

La llegada del Frente Frío Número 13 a México marca el inicio de la temporada invernal más crítica para las enfermedades respiratorias. Ante este panorama, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) emitió una serie de recomendaciones esenciales para proteger a la población, poniendo el foco en la prevención activa y la vacunación como escudos principales.

El epidemiólogo Fernando Villarreal, de la zona poniente del IMSS, subraya que, aunque circulan hasta una veintena de virus respiratorios en esta época, los que representan un riesgo grave para la salud son la Influenza y el COVID-19. Por ello, la estrategia debe ser integral, retomando las lecciones aprendidas durante la pandemia y reforzando los hábitos de salud.

La temporada alta de infecciones respiratorias comienza a mediados de noviembre y se espera que alcance su punto máximo en la primera quincena de enero, con un incremento de hasta 40-45% en la consulta por estas patologías. Es fundamental actuar ahora para mitigar este pico.

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¿Cuáles son las vacunas esenciales que recomienda el IMSS para el invierno?

La principal recomendación del experto del IMSS es la vacunación. Ante la circulación simultánea de múltiples patógenos, la inmunización se convierte en la herramienta más efectiva para evitar complicaciones serias.

El epidemiólogo Fernando Villarreal insiste en tres vacunas fundamentales:

  1. Vacuna contra la Influenza: Es la más importante en la temporada invernal y debe ser una prioridad para toda la población.
  2. Vacuna contra COVID-19: Dado que el virus sigue circulando y puede generar cuadros graves, es crucial mantener el esquema de vacunación actualizado.
  3. Vacuna contra Neumococo: Esta se recomienda especialmente para ciertos grupos de riesgo (como adultos mayores o personas con padecimientos crónicos) para prevenir la neumonía, una de las complicaciones más serias de las infecciones respiratorias.

Recibir estas vacunas de manera oportuna es la medida preventiva "fundamental" para evitar que un simple resfriado se convierta en un problema de salud mayor durante el frío

¿Debemos retomar el uso del cubrebocas y la higiene de manos como en la pandemia?

El experto del IMSS enfatiza la necesidad de retomar y mantener las medidas de prevención que se aprendieron durante la pandemia de COVID-19. Estos hábitos de higiene y distanciamiento siguen siendo altamente efectivos contra la propagación de los virus respiratorios.

La higiene de manos constante es vital, ya que el virus de la influenza tiene una transmisión muy eficiente por contacto indirecto a través de las manos y las superficies.

Además, se recomienda de manera especial el uso de cubrebocas en situaciones específicas:

  • Al acudir a lugares con altas conglomeraciones de gente.
  • En espacios cerrados o mal ventilados, especialmente ahora que las bajas temperaturas desincentivan abrir ventanas y puertas.

Existen estudios internacionales que demuestran que mantener un adecuado apego a la higiene de manos y al uso de cubrebocas puede reducir el riesgo de contagio hasta un 50%, siempre y cuando se utilicen de manera consistente. Mantener estos hábitos reduce drásticamente las posibilidades de contraer cualquiera de los veinte virus que circulan en el ambiente.

¿Por qué nos enfermamos más en la ciudad que en las zonas rurales?

Existe una creencia popular de que el frío o las bajas temperaturas por sí mismas son las que nos enferman. Sin embargo, el epidemiólogo Villarreal desmiente este mito y explica los verdaderos factores detrás del incremento de enfermedades en invierno, especialmente en la población urbana:

  1. Las bajas temperaturas generan cambios en la fisiología de nuestras vías respiratorias. Estos cambios hacen que la mucosa sea un lugar más fácil y propicio para que los virus respiratorios lleguen, se establezcan y se mantengan.
  2. En el invierno hay una mayor circulación de veintitantos virus distintos, desde los que solo causan un resfriado leve hasta patógenos mortales como COVID-19 e Influenza.

El verdadero factor de riesgo, y la razón por la que la población urbana enferma más que la de comunidades alejadas de montaña, son las conglomeraciones y los lugares mal ventilados. El estar mucho tiempo en sitios cerrados con mucha gente facilita exponencialmente el contagio. Es decir, no es el frío lo que te enferma, sino el ambiente y el contacto social en espacios cerrados que se propicia durante el invierno.

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¿Qué papel juega la alimentación para fortalecer el sistema inmune?

Una dieta adecuada es crucial para el buen mantenimiento del sistema inmune, y el experto del IMSS subraya que la clave está en la alimentación variada y completa, no en los suplementos vitamínicos comerciales.

Para fortalecer las defensas contra los virus, se debe priorizar:

  • Frutas y Verduras: Son un componente fundamental por su aporte de macro y micronutrimentos, incluyendo las vitaminas esenciales.
  • Proteína Animal: Es necesaria y debe incluirse en la medida de lo posible.
  • Hidratos de Carbono de Calidad: Preferir cereales y leguminosas (arroz, frijoles, lentejas) en lugar de panes y tortillas en exceso, que no aportan tanto valor nutricional y pueden generar riesgo metabólico.
  • Grasas Saludables: Consumir grasas buenas, como las que se encuentran en el aguacate, nueces y cacahuates.

Se recomienda evitar el consumo excesivo de bebidas y alimentos típicos del frío, como el café, el chocolate o el atole acompañados de pan, ya que estos últimos son hidratos de carbono que no aportan un valor nutrimental adecuado y aumentan el riesgo metabólico.

¿Cuánta agua debemos consumir y quiénes son los grupos de edad más vulnerables?

El consumo de agua es vital, incluso en invierno. La recomendación general es beber al menos 1.5 a 2 litros de agua al día, aunque el requerimiento puede variar dependiendo de la actividad física de cada persona.

Es igualmente importante evitar el consumo de bebidas altamente azucaradas, como refrescos o jugos embotellados, ya que aportan prácticamente pura azúcar, lo que lejos de beneficiar, genera riesgos metabólicos.

Finalmente, el IMSS recuerda que existen grupos de edad y población que son más vulnerables y requieren un cuidado especial y prioritario en la vacunación:

  • Extremos de la Vida:

Menores de 5 años: Su sistema inmune aún no está completamente desarrollado.

Mayores de 60 a 65 años: Su sistema inmune puede estar en declive, especialmente si no tienen un autocuidado adecuado.

  • Personas con Enfermedades Crónico-Degenerativas: Aquellos que no tienen sus padecimientos bien controlados representan un riesgo latente.
  • Pacientes Embarazadas: Requieren una atención y cuidado especial durante esta temporada.