- La brecha más grande entre la leche de vaca y las opciones vegetales se encuentra en el aporte de proteínas.
En los últimos años, los pasillos de los supermercados en México se han llenado de opciones que prometen sustituir a la leche de vaca. Sin embargo, lo que muchos consumidores llaman "leche de almendra" o "leche de avena" no debería llevar ese nombre. Según la académica María del Carmen Iñarritu Pérez, citada por UNAM Global, existe una diferencia abismal entre el producto de origen animal y estas alternativas vegetales, especialmente cuando hablamos de nutrición infantil.
Aunque estas bebidas son excelentes aliadas para quienes buscan reducir su impacto ambiental o padecen ciertas condiciones médicas, la experta advierte que no son nutricionalmente equivalentes. La principal razón es legal y biológica: la NOM-243 define a la leche estrictamente como la secreción de las glándulas mamarias de los mamíferos. Todo lo demás, son simplemente bebidas elaboradas a base de granos, semillas o leguminosas.
Proteína y nutrientes: El reto de los sustitutos vegetales
La brecha más grande entre la leche de vaca y las opciones vegetales se encuentra en el aporte de proteínas. Mientras que un vaso de leche animal es una fuente robusta de calcio, vitamina B12 y vitamina D, la mayoría de las bebidas vegetales tienen un perfil proteínico pobre.
Existen dos excepciones notables: las bebidas de soya y chícharo, que aportan cerca de 8 gramos de proteína por vaso, una cifra muy similar a la de origen animal. No obstante, para el resto de las opciones (como arroz o coco), la recomendación es clara: si se decide consumirlas de forma frecuente, es vital buscar aquellas que estén fortificadas con los nutrientes de los que carecen naturalmente para evitar deficiencias, sobre todo en etapas de crecimiento.
Intolerancia a la lactosa y cómo elegir la mejor opción
El auge de estos productos en México no es casualidad. Datos del IMSS indican que aproximadamente el 83% de la población mexicana padece algún grado de intolerancia a la lactosa, una condición que suele intensificarse con la edad y provoca síntomas molestos como inflamación, dolor abdominal y gases.
Para quienes buscan una alternativa, la clave está en leer las etiquetas. Iñarritu Pérez sugiere poner especial atención en dos puntos:
- El orden de los ingredientes: El primer ingrediente en la lista es el que tiene mayor presencia. Si el vegetal (almendra, avena, etc.) aparece al final, estarás pagando un precio alto por un producto con muy poco valor nutricional.
- Contenido de fibra e hidratos: Las bebidas de avena destacan por su fibra dietética, mientras que las de arroz suelen tener un contenido más elevado de carbohidratos.
Al final del día, las bebidas vegetales son alimentos complementarios válidos, pero no intercambiables por la leche. Antes de cambiar tu dieta o la de tus hijos, revisar el perfil nutricional y el etiquetado frontal es la mejor herramienta para cuidar tu salud y tu bolsillo.