- Puede usarse de forma cosmética hasta como fertilizante
Cada día, millones de personas disfrutan de una taza de café, pero pocos saben que los posos del café —ese residuo que suele acabar en la basura— pueden convertirse en un recurso clave para la economía circular y la sostenibilidad ambiental. Desde el jardín hasta la cosmética, este subproducto tiene múltiples aplicaciones que están revolucionando el concepto de reciclaje doméstico.
🌱 Fertilizante natural para plantas
Los posos del café como abono son una excelente fuente de nitrógeno, fósforo y potasio, nutrientes esenciales para el crecimiento vegetal. Al mezclarlos con compost o tierra, mejoran la estructura del suelo y estimulan la actividad microbiana.
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Consejo práctico: mezcla una parte de posos con tres de tierra para evitar la compactación y mantener un pH equilibrado.

🐜 Repelente ecológico de plagas
Gracias a su aroma intenso y textura arenosa, los posos del café actúan como repelente natural contra hormigas, babosas y caracoles. Esparcirlos alrededor de las plantas crea una barrera física y olfativa que evita el uso de pesticidas químicos.
Dato curioso: la cafeína puede alterar el sistema nervioso de ciertos insectos, reforzando su efecto protector.

💆 Cosmética natural y exfoliación
El café molido es un ingrediente estrella en la cosmética natural. Funciona como exfoliante casero, estimula la circulación y ayuda a reducir la celulitis. Sus propiedades antioxidantes lo hacen ideal para combatir los radicales libres.
Receta rápida: mezcla dos cucharadas de posos con aceite de coco o de oliva y masajea suavemente la piel.

🔋 Fuente de energía sostenible
Los residuos del café pueden transformarse en biocombustible, biogás o pellets. Empresas en Europa y América Latina ya recolectan toneladas de posos para producir energía limpia. Una start-up británica, por ejemplo, los convierte en combustible para autobuses urbanos.

🧽 Limpiador multiusos y neutralizador de olores
La textura abrasiva de los posos del café los hace ideales para limpiar utensilios y superficies metálicas sin químicos. También absorben olores fuertes en espacios cerrados como refrigeradores o zapateros.
Con información de: noticiasdelaciencia.com