- Esta corona es un símbolo profundo que expresa la alegría y la esperanza por el inminente nacimiento del niño Dios.
La llegada de las festividades decembrinas marca el inicio de una de las tradiciones más queridas en los hogares católicos: la colocación y encendido gradual de la Corona de Adviento. Más que un simple adorno, esta corona es un símbolo profundo que expresa la alegría y la esperanza por el inminente nacimiento del niño Dios.
De acuerdo con la tradición católica, la Corona de Adviento simboliza la luz en el camino y marca los cuatro domingos previos al gran festejo de Navidad. Para seguir correctamente este rito, cada elemento de la corona debe ser colocado y encendido tal como lo indica la fe.
¿Cuál es el significado de los elementos y colores de la Corona de Adviento?
La Corona de Adviento es un círculo formado idealmente por hojas verdes, que simbolizan la vida eterna y la esperanza. El círculo en sí representa la perfección y la eternidad de Dios; sin embargo, su significado más profundo reside en los elementos que se colocan sobre ella:
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Elemento |
Significado |
Función |
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Círculo verde |
Vida eterna y esperanza. |
Base de la corona. |
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Tres velas moradas |
Simbolizan la esperanza, paz y reconciliación. |
Se encienden los domingos 1º, 2º y 4º de Adviento. |
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Una vela rosa |
Simboliza la alegría (Domingo Gaudete). |
Se enciende el 3º domingo de Adviento. |
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Cirio/vela blanca (centro) |
Simboliza el amor y la llegada de Jesús (la Luz del mundo). |
Se enciende la noche del 24 de diciembre (Nochebuena). |
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Listón rojo |
Representa el amor infinito de Dios. |
Adorno tradicional. |
Además, es común adornar la corona con frutas del jardín del Edén, como manzanas o piñas de pino, junto con flores. Este 2025, el encendido de las veladoras comienza el domingo 30 de noviembre y culmina el 21 de diciembre, encendiendo el cirio central el día 24.

¿Cuál es el origen de la tradición de la Corona de Adviento?
Aunque hoy es un símbolo fuertemente ligado al catolicismo, la Corona de Adviento tiene raíces paganas muy antiguas. Su origen se remonta a Alemania durante el siglo XIX, cuando se utilizaba para marcar el regreso del sol durante el invierno y la esperanza del clima cálido.
Otros relatos señalan que la costumbre es aún más antigua, datando de los siglos IV al VI en los pueblos del norte de Europa. En aquel entonces, las personas recolectaban ramas verdes y encendían fuego para señalar el inminente regreso de la primavera. La Iglesia Católica adaptó esta tradición alemana, transformando el fuego y las ramas en un rito cristiano donde las velas simbolizan virtudes fundamentales: esperanza, paz, reconciliación, alegría y amor, marcando la preparación espiritual para el nacimiento de Jesús.