Toluca, Méx. – enero de 2026.- Apenas once días después de brindar por un “año mejor”, millones de personas en todo el mundo comienzan a abandonar sus **propósitos de Año Nuevo**. Los gimnasios se vacían, las dietas se relajan y las promesas de ahorrar o leer más libros se diluyen en la rutina.

Las estadísticas son contundentes: entre el **80% y el 90%** de las personas deja sus metas antes de terminar el primer trimestre, y muchos lo hacen incluso antes de febrero. Estudios de la **Universidad de Scranton** y datos de la aplicación **Strava** revelan que:
- 📉 23% renuncia en la primera semana.
- 📉 64% lo hace antes de finalizar enero.
- 📉 80% abandona para mediados de febrero.
Solo un **8-9%** logra mantener sus objetivos durante todo el año.
🧠 Razones del abandono según la ciencia
La psicología del comportamiento y la neurociencia explican este fenómeno:
- **Metas vagas e imprecisas**: objetivos como “estar más en forma” carecen de definición y medición.
- **Expectativas irreales**: el “efecto nuevo comienzo” impulsa metas demasiado grandes que generan frustración.
- **Falta de planificación**: sin pasos concretos, recordatorios o estrategias, la motivación se desvanece.
- **Viejos hábitos y dopamina**: las conductas gratificantes a corto plazo (comer mal, procrastinar) vencen a los nuevos hábitos.
- **Perfeccionismo y pensamiento “todo o nada”**: un solo error lleva a abandonar por completo en lugar de retomar con flexibilidad.

📚 Lo que dicen los expertos
Investigaciones de **Katherine Milkman (Wharton)** y **Per Carlbring (Universidad de Estocolmo)** muestran que el éxito depende más de **cómo se formulan los objetivos** que de la fuerza de voluntad.
- Metas pequeñas y específicas.
- Seguimiento constante.
- Un “por qué” emocional fuerte que trascienda el entusiasmo inicial.
🌟 La clave está en prometer mejor
El problema no es la falta de disciplina, sino diseñar metas casi condenadas al fracaso. El entusiasmo de enero es real, pero sin estructura y realismo se convierte en un ciclo de autoexigencia y culpa.
La recomendación es clara: prometer mejor, no más fuerte.
- Objetivos pequeños y concretos.
- Flexibilidad ante los tropiezos.